Nunca me gustaron los números, no los entiendo ni me importan a pesar de que la vida se mueve por números, incluso nosotros somos números. Me gustan más las letras infinitamente más. Leer un buen libro no tiene precio, meterme en sus páginas y husmear en la vida de otros es la maravilla de las maravillas.
A veces, yo misma intento juntar letras más mal que bien, es mi vocación frustrada , contar cosas, historias, inventar amores, situaciones, palabrejas, mil cosas, y estos síntomas los tengo desde siempre, no tiene cura esta adición.
Pienso, que leer es sin duda el más refinado de los placeres, vía libre para la imaginación, y escribir es un aprendizaje que dura siempre y mientras se puedan formar palabras y enlazarlas con los sentimientos.
Tengo por aquí cosillas escritas, restos de noches y días oscuros, mucha luz también , pero moriré siendo aprendiz o aprendiza de todo. Leer, escribir, no que querer salir de las historias, porque me encariño con ellas, es mi pasión, perderme entre las letras para encontrarme.
No me gustan los números porque no me dicen nada aunque yo misma sea un número .




